Sobre Xavi Linares

No empecé este proyecto porque quisiera hablar sobre la vejez.

Empecé porque mi abuelo envejeció. Y yo tuve que aprender a relacionarme con una versión de nuestra vida que no conocía.

Xavi sonríe junto a su abuelo en una tarde de verano
Retrato en blanco y negro del abuelo de Xavi

Mi abuelo y yo

Mi abuelo Gerardo vivió 99 años. Durante mucho tiempo nuestra relación fue la de siempre: estar, hablar, comer juntos, discutir de cualquier cosa.

Después, poco a poco, aparecieron otras cosas. Ayudas pequeñas al principio. Acompañarle a sitios. Estar pendiente. Resolver.

Lo que empezó a cambiar

Cuando una persona se hace mayor, es muy fácil que toda la relación empiece a girar alrededor de médicos, medicación, recados, horarios y necesidades.

Sin darte cuenta, dejas de preguntarle qué piensa y empiezas a preguntarle solo qué necesita.

¿Cómo puedo cuidar de él sin dejar de relacionarme con él?

Lo que empecé a observar

Que es muy fácil ver únicamente todo lo que una persona ya no puede hacer. Y mucho más difícil acordarse de seguir preguntándole quién es, qué recuerda, qué le importa y qué todavía podemos hacer juntos.

Que muchas conversaciones importantes no ocurren porque nadie las empieza. Y que a veces basta una pregunta distinta para que aparezca una historia que no conocías.

Hacer cosas por alguien y compartir vida con alguien

No son lo mismo. Hacer cosas por alguien resuelve el día. Compartir vida con alguien sostiene la relación.

Las dos cosas hacen falta. El problema aparece cuando la primera se lo come todo y la segunda se queda sin espacio.

Xavi acompaña a su abuelo en silla de ruedas por el jardín

Por qué nace este proyecto

No soy médico, psicólogo ni profesional sanitario. Lo que comparto nace de haber cuidado a mi abuelo hasta el final y de lo que aprendí por el camino: formas de conversar, preguntas, pequeños rituales y maneras de estar.

Quiero que nadie que esté cuidando a su madre, a su padre o a su abuelo tenga que hacerlo solo. Y que el cuidado no se coma los momentos con ellos.

Lo que me quedó

Me fui tres años a recorrer países y volví por él. Muchos me decían que estaba renunciando a mi vida. Yo no perdí nada: lo gané todo.

Cuidar a quien quieres te llena el alma, pero también te vacía el cuerpo. Lo sé. Y por eso este proyecto no va solo de él. Va también de ti.

Manifiesto

Más que cuidar

01/

Creemos que una persona no deja de ser quien es porque necesite ayuda.

02/

Que ayudar no significa decidirlo todo por ella.

03/

Que detrás de cada rutina hay una historia.

04/

Que una conversación puede importar tanto como un recado.

05/

Que hacer algo juntos puede importar tanto como hacer algo por alguien.

06/

Que la edad cambia muchas cosas, pero no elimina la necesidad de sentirse visto, escuchado y parte de algo.

07/

Y que cuidar no debería significar perder la relación que había antes de empezar a cuidar.

Por eso queremos aprender a acompañar mejor.